Seguro recordarás la escena de 'La Laguna Azul' en la que Los personajes principales, comen unas bayas rojas, presuntamente venenosas, y aparentemente mueren. Luego muchos nos traumamos y pensamos que todo era venenoso y mortal. Pero aguas, que en México sí hay árboles y plantas venenosas.
Tal es el caso del manzanillo de la muerte (Hippomane mancinella), también conocido como manzanilla de la muerte o manzanillo de playa se da en varias partes de México y sus frutos son parecidos a las manzanas.
Cuáles son las características de este árbol tóxico
Este es un árbol perteneciente a la familia de las euforbiáceas. Es nativo de regiones costeras desde Florida hasta Colombia y Venezuela, incluyendo diversas islas del mar Caribe.
En México su presencia se ha documentado principalmente en las costas de Quintana Roo, Yucatán, Campeche y Colima, pues prefiere suelos arenosos con alta concentración salina.
Puede alcanzar hasta 20 metros de altura y se caracteriza por su corteza grisácea y copa amplia y globosa. Sus hojas son simples, alternas y de forma elíptica, con bordes de color amarillo.
Una de las características más notables del manzanillo de la muerte es su alta toxicidad. Todas las partes del árbol contienen una savia lechosa que es extremadamente irritante y venenosa.
El contacto con esta savia puede provocar quemaduras, ampollas e inflamación en la piel, y si entra en contacto con los ojos, puede causar ceguera temporal o permanente.
Además, durante la lluvia, refugiarse bajo sus ramas es peligroso, ya que las gotas de agua pueden arrastrar compuestos tóxicos y causar erupciones cutáneas severas.
El fruto del manzanillo de la muerte se asemeja a una pequeña manzana de color verde o amarillo y desprende un aroma agradable. Sin embargo, su ingesta es altamente peligrosa. Consumir incluso una pequeña cantidad puede provocar síntomas graves como dolor abdominal intenso, vómitos, diarrea severa y, en casos extremos, la muerte debido a la deshidratación.
Se han documentado casos de personas que, al desconocer la toxicidad del fruto, han sufrido graves consecuencias tras ingerirlo.
A pesar de su peligrosidad, el manzanillo de la muerte ha tenido usos en diversas culturas. Los nativos americanos utilizaban su savia venenosa para envenenar las puntas de sus flechas durante la caza.
Además, su madera, una vez adecuadamente tratada para eliminar las toxinas, ha sido empleada en la fabricación de muebles debido a su calidad y durabilidad. Sin embargo, la manipulación de este árbol requiere precauciones extremas para evitar intoxicaciones.
Actualmente, en algunas regiones, el manzanillo de la muerte está en peligro de extinción debido a la tala indiscriminada y a su peligrosidad para los humanos.
No obstante, desempeña un papel ecológico importante en los ecosistemas costeros, ya que sus raíces ayudan a prevenir la erosión de las playas y proporcionan hábitats para diversas especies.