No es secreto que el ácido hialurónico es esa cosita que muchas celebridades y hasta influencers usan para mantenerse frescos y juveniles y lo mejor es que también hay de formas caseras.
¿Deberías considerarlo para ti? Si estás pensando en colocarte ácido hialurónico en la cara, antes de lanzarte, hay algunas cositas que deberías saber sobre los efectos negativos que puede traer a tu piel.
Efectos negativos
Primero que nada, no todo es color de rosa. A pesar de que el ácido hialurónico es conocido por sus beneficios, como darle volumen y suavizar arrugas, hay ciertos efectos que pueden no ser tan divertidos.
1. Reacciones alérgicas: Aunque es raro, algunas personas pueden tener una reacción alérgica al ácido hialurónico. Esto puede incluir enrojecimiento, hinchazón o dolor en la zona tratada. Imagina que, en lugar de lucir más joven, terminas con una cara más hinchada que un jitomate… ¡No, gracias!
2. Efectos temporales: Algo que muchos no consideran es que los resultados no son permanentes. El ácido hialurónico se va absorbiendo con el tiempo, lo que significa que tendrás que volver a hacer el tratamiento cada cierto tiempo si quieres mantener el look. Y claro, cada sesión cuesta, así que hay que estar preparado para eso.
3. Riesgo de asimetría: Si no te lo aplican bien, el ácido hialurónico puede generar asimetrías en tu rostro. O sea, que de un lado de tu cara te veas todo bombón y del otro, pues… no tanto. No es lo más bonito, ¿verdad?
4. Infecciones: Si no te lo hacen en un lugar profesional o si no sigues las indicaciones post-procedimiento, podrías acabar con una infección. Sí, suena feo, pero es real. ¡Cuidado con eso!
5. Efectos secundarios temporales: Aunque no es común, algunas personas experimentan moretones, hinchazón o enrojecimiento en las áreas tratadas, especialmente en los primeros días. O sea, ¡puedes verte un poco más como un mapache en lugar de un modelo de pasarela!
Entonces, ¿vale la pena? Bueno, depende. Si estás dispuesto a asumir los riesgos, y te aseguras de hacerlo en un lugar profesional, tal vez sí. Pero si te pones a pensar en todo lo que puede pasar, quizás quieras pensarlo dos veces.
Así que, si estás tentado, mi consejo es que te informes bien, hables con un experto y no tomes decisiones a la ligera. Al final, lo más importante es que te sientas cómodo con tu propio rostro.